El discreto encanto de Maria

Prefiero ser cenizas que polvo. - Jack London

“Cats are autocrats of naked self-interest. They are both amoral and immoral, consciously breaking rules. Their evil look at such times is no human projection: the cat may be the only animal who savors the perverse or reflects upon it.”

camille paglia (via silezukuk)

Los olvidados

“Tranquila, no va a pasar nada que tú no quieras que pase”

Si no hubiese querido que tus dedos corrieran por mi muslo para enredarse con la tela y presionar mi clítoris, entonces, no te habría escrito un mensaje a las 2:00 am. Seguramente, no habría ido a un bar manchado de coca y rock con la excusa de verte, le habría dicho que no al primer shot y a esa última cerveza, habría llamado un taxi y rechazado el desvío de Indio Mara a Bella Vista pasando por Delicias para perdernos en la primera calle oscura cruzando a la izquierda.

No me habría afeitado el coño, ni me habría puesto este vestido negro, cortísimo, que deja que tus dedos corran por mi muslo para enredarse con la tela y presionar mi clítoris así. 

Cristo amarrado,

Cristo atado,

Y que la Virgen Santísima nos revuelque con su manto

Arrodillado ante mí, como un niño escondido entre el asiento y el tablero, repites tu credo con el fervor propio de quien necesita la máxima absolución: “déjate llevar, nadie se va a enterar, déjate llevar”, como si tú fueses el artífice de todo y yo no hubiese pasado semanas metiendo la idea en tu cabeza.

Soft pussy, Golden pussy, softcore y ese Gif de las pantaletas mojándose en cámara lenta, todo cuidadosamente planeado y dejado a la vista, a tu vista.

Conquistaste mi coño en nombre de tu ego, en tu oído mis gemidos eran los gritos ahogados de esa masacre. Gruñías en cada embestida para esconder que tu corazón estaba en Francia y hacía horas que habías llamado al amor para decirle que confiara. Juraste en vano, con la mano sobre una fidelidad frágil que se rompió con mensajes anónimos, ínfulas de madurez y un susurro suavecito que calentó el cuerpo -“toda la vida te quise ver así”- y nos obligó a romperlo todo: las paces, la justicia, la belleza, el tiempo, el espacio y todas las promesas.

La ciudad amanecía azul para ti y no lo noté hasta que alcé la mirada y, del otro lado de la calle, vi a una doña en bata sacando su perrito a mear. Pero me agarraste por el pelo y presionando dijiste ahogado “NO-PA-RES”. Supe en ese momento que eras mío – y que siempre lo fuiste- y tu sexo se hizo agua en mi boca, sabías a Mar Caribe y dejabas en la garganta esa amargura viscosa del tiempo perdido.

Por primera vez en toda la noche nos miramos: sucios, despeinados, bañados el uno en el otro en el asiento trasero; nos miramos por minutos que se volvían kilómetros de distancia, sabiendo que jamás nos volveríamos a ver.

Te perdí hace muchos años, cuando era pequeña y me mostrabas el mundo.

No sabía que lo hacías porque estabas dispuesto a irte,

a dejarte llevar por la oscuridad que grita tu nombre. 

Te he visto enfrentar lobos hambrientos con la misma mirada calma que me dice “te quiero”

Y busco un dios que me castigue cada vez que pienso en que la muerte es tu único antídoto

Cargaría tu féretro, te enterraría con todo ese veneno que se ha encerrado en mí.

Mordería mi lengua hasta que sea sangre por no decir “amén” en tus rezos

Te lloraría como se le llora a los buenos recuerdos y me sentaría a morir pensando que nunca fui feliz pero estuve contigo.

Muérdeme la oreja, mientras me susurras lo que te gusta, déjame morderte el pecho, márcame las piernas, seduce mi alma, conquista a este pobre corazón.

Hazme el amor en la cama, en la sala, en la cocina, en el patio, en tus ojos, en mis manos, en la calle, donde sea y como sea, pero ¡Hazlo!

– El deseo de un amante, Daniela Trejo (via unabuenaputajamasseminimiza)